¿Basta predicar o hay que establecer? ¿Por qué los apóstoles priorizaban fortalecer iglesias? ¿Puede avanzar el evangelio sin bases firmes? ¿Y si la expansión depende más de la madurez que de la cantidad?
Uno de los grandes desafíos de la iglesia contemporánea es permanecer fiel a la enseñanza apostólica en medio de contextos culturales cambiantes y diversos. A lo largo de la historia, la fe cristiana ha sido transmitida, defendida y contextualizada en distintos entornos culturales...
La expansión de la iglesia cristiana en el primer siglo no fue el resultado de estrategias pragmáticas ni de modelos organizativos importados de otras esferas culturales, sino de una praxis misionera profundamente arraigada en la revelación de Dios y en la obra del Espíritu Santo...
Directrices bíblicas para el establecimiento de iglesias locales (Parte 1)
¿Basta predicar o hay que establecer? ¿Por qué los apóstoles priorizaban fortalecer iglesias? ¿Puede avanzar el evangelio sin bases firmes? ¿Y si la expansión depende más de la madurez que de la cantidad?
Después de predicar la Buena Noticia en Derbe y de hacer muchos discípulos, Pablo y Bernabé regresaron a Listra, Iconio y Antioquía de Pisidia, donde fortalecieron a los creyentes. Los animaron a continuar en la fe, y les recordaron que debemos sufrir muchas privaciones para entrar en el reino de Dios. Pablo y Bernabé también nombraron ancianos en cada iglesia. Con oración y ayuno, encomendaron a los ancianos al cuidado del Señor, en quien habían puesto su confianza. (Hechos 14:21-23 NTV)
En el registro del libro de los Hechos y en las epístolas, vemos como los apóstoles y en especial Pablo utiliza frecuentemente verbos como fortalecer, confirmar y establecer para referirse a su trabajo posterior a la evangelización inicial.
Y viajaba por Siria y Cilicia confirmando a las iglesias. (Hechos 15:41 BLA)
A la luz de las escrituras podemos apreciar que el concepto de establecer iglesias significa asegurar que los creyentes recién convertidos no queden aislados, sino reunidos, arraigados y afirmados en su nueva fe dentro de una comunidad que funciona como familia.
El mismo Pablo no consideraba que una región había sido alcanzada únicamente por predicar el evangelio; su meta era conformar comunidades de fe sólidas, con un estilo de vida radicalmente distinto al de su entorno pagano. Al consolidarlas bajo el "orden de la casa de Dios", estas iglesias maduraban y se convertían en centros estratégicos y bases operativas para la continua expansión del evangelio.
De esta manera vemos que los procesos de establecimiento eran algo natural e intrínseco en la labor misionera de la iglesia del primer siglo. Algo muy lejos a la forma en que las iglesias de hoy han dividido en compartimentos como evangelismo, discipulado, misiones... cuando siempre fue un solo proceso. Los apóstoles se negaban a evangelizar zonas donde después no pudieran establecer a los nuevos creyentes que fueron alcanzados. Incluso el mismo Pablo rechazó oportunidades donde tenía puertas abiertas para expandir el evangelio por tal de fortalecer a las comunidades de creyentes ya fundadas.
En la estrategia de Cristo seguida por sus apóstoles era obligatorio como hemos dicho antes el poder fortalecer, establecer, confirmar… a las iglesias jóvenes recién fundadas. Estas tenían que arraigarse fuertemente en las instrucciones dejadas, debían vivir un estilo de vida diferente al del mundo pagano que las rodeaba y modelar creíblemente el orden de la casa para que manifestar la variada sabiduría de Dios a todos.
Se esperaba que estas iglesias se sumaran a la proclama de las buenas nuevas y en el establecimiento de nuevas comunidades de fe, así se iban convirtiendo en centros estratégicos para la expansión del evangelio.
Por medio de la visión del correcto establecimiento de las congregaciones cristianas es que los apóstoles pudieron lograr que el mensaje del evangelio no cesara de avanzar y que se expandiera orgánica y exponencialmente por todo el Imperio Romano.
Voy a hacer un pequño recuento de la apreciación de fuentes bibliográficas que describieron este movimiento de la iglesia y su irrupción en la sociedad:
Plinio el Joven (c. 112 d.C.): “Muchos de toda edad, de toda clase y también de ambos sexos están siendo llamados a juicio… el contagio de esta superstición se ha extendido no solo por las ciudades, sino también por las aldeas y los campos.”
Tácito (c. 116 d.C.) :“Una gran multitud fue condenada… y su perniciosa superstición, reprimida por un tiempo, estalló de nuevo, no solo en Judea… sino también en Roma.”
Tertuliano (c. 197 d.C.): “Somos de ayer y ya llenamos todo: ciudades, islas, fortalezas, pueblos, mercados, el mismo campamento, tribus, compañías, el palacio, el senado y el foro.”
Celso (siglo II): “Vemos en casas privadas, en talleres y en plazas, personas que enseñan esta doctrina… incluso a mujeres y niños.”
El mismo Pablo logró expandir el evangelio en Galacia, Macedonia, Acaya y Asia, de modo tal que para mediados de los años 50 d.C. podía hablar de su tarea en esos ámbitos como “cumplida”, proyectándose hacia nuevos horizontes sin temor a que lo plantado se desvaneciera en su ausencia. Este dato histórico solo es inteligible si admitimos que la labor de los apóstoles no fue meramente itinerante, sino fundacional-establecedora: ellos dejaron estructuras vivas (ancianos, enseñanza, prácticas comunes, redes de iglesias interconectadas) que aseguraban la permanencia del evangelio en esos territorios.
Es imposible que la Iglesia pueda sostener una fuerte obra misionera en el mundo si las iglesias locales que la componen no están bien establecidas en la doctrina.
Es vital resaltar que la efectividad de las misiones es directamente proporcional a la madurez de las iglesias. Los Apóstoles sabían que, si continuaban llevando el evangelio a otros lugares sin tener iglesias fuertes y bien establecidas, toda su base se desgastaría y el avance se detendría. Para lograr que el evangelio trascendiera a las próximas generaciones, necesitaban un sistema que fuera fácil de establecer, fácil de mantener y fácil de replicar. Si la estructura del movimiento cristiano hubiera dependido de pastores profesionales, rituales complejos, templos, grandes costos económicos... su expansión más allá de Jerusalén habría sido prácticamente imposible. Por lo tanto, fundamentaron el diseño de la comunidad en un modelo ya establecido por Dios desde el principio: la familia.
Bajo este diseño, la iglesia local no es una institución corporativa, sino una casa dentro de una casa más grande, o una familia extensa formada por familias. Así como en un hogar natural es necesario que cada miembro cumpla sus roles y funciones para que la familia se mantenga unida y saludable, de la misma manera la iglesia, como hogar espiritual, debe velar por el mismo "orden de la casa" para permanecer funcional, viva y en constante crecimiento.
Uno de los grandes desafíos de la iglesia contemporánea es permanecer fiel a la enseñanza apostólica en medio de contextos culturales cambiantes y diversos. A lo largo de la historia, la fe cristiana ha sido transmitida, defendida y contextualizada en distintos entornos culturales...
La expansión de la iglesia cristiana en el primer siglo no fue el resultado de estrategias pragmáticas ni de modelos organizativos importados de otras esferas culturales, sino de una praxis misionera profundamente arraigada en la revelación de Dios y en la obra del Espíritu Santo...